Geológicamente la ciudad de Guano se encuentra ubicada en una zona baja, en las faldas del Nudo de Igualata, interconectada con alrededor de 50 quebradas de varias dimensiones y extensiones. Esta característica junto a las fuertes lluvias que ha enfrentado en el invierno ha provocado un sinnúmero de derrumbes e inundaciones en los alrededores de las quebradas.
Casi siempre en los meses de noviembre y diciembre han ocurrido siniestros graves, de los últimos tiempos hablamos en 1986, 2013, 2018 y 2021.
Lo lamentable es que además de la geografía, existe un factor que sale de las manos de la naturaleza y recae sobre las del hombre. Esto en cuanto a la acumulación de basura y otros deshechos en las quebradas, así como la construcción de viviendas junto a ellas.
Cuando llueve en los páramos del Igualata el agua obviamente tiene que bajar, y al encontrarse con las quebradas tapadas se queda sin un lugar por donde desfogarse y el agua se acumula en otros sitios causando varios daños como los ocurridos el sábado 11 de diciembre, afectando enormemente a las comunidades Asaco Grande, Asaco Guayaquil y Tutupala pertenecientes a la parroquia San Isidro; comunidades y barrios del norte, oeste y centro de la ciudad de Guano parroquia La Matriz, sin desconocer los efectos en menor grado en el resto de parroquias y comunidades del cantón. .
“Existe la normativa que prohíbe la construcción de viviendas junto a quebradas y contaminarlas. La Ley de control de la frontera agrícola. Campañas para reforestar y proteger páramos. Se invierte en compra de páramos por parte de los GADS parroquiales y municipal; sin embargo, existen varias personas que construyen volados sobre las quebradas. No cumplen la normativa del retiro mínimo de 15 metros y cuando existen emergencias como esta entonces tienen problemas y son incluso los que más reclaman”, explicó Raúl Cabrera/alcalde.
Tras recorrido de las zonas afectadas se concluye que no hay conciencia ciudadana. Construyen casas, galpones, cerramientos junto a las quebradas incluso sabiendo el inminente peligro; echan basura, escombros, animales muertos y hasta rellenan gran parte de las quebradas; entonces, con las fuertes lluvias se generan crecientes mismas que en su descenso arrasan con todo a su paso, primero reclamando su cauce natural y como no encuentran, los resultados son inundaciones, casas y terrenos destruidos, millonarias pérdidas económicas y materiales, por ventaja en medio de tanto dolor y angustia no hubo pérdidas humanas.
Con la naturaleza no se juega, es impredecible y fuerte, por ello esta vez las descargas fueron terribles, causando escenas dolorosas, pérdidas irrecuperables, una tragedia que debe conseguir la corresponsabilidad de todos; de las autoridades para que no les tiemble la mano al momento de sancionar aplicando la Ley, de los ciudadanos cuidando su vida y sus intereses, no porque ganaron unos metros de terreno ganaron, más bien resulto lo contrario, los mayores tuvieron razón al decir “perdiendo se gana”, “con la fuerza y furia de la naturaleza no hay pero que valga”; entonces, es momento de pensar y actuar no sólo de juzgar o esperar que se pierdan vidas y pertenencias para recién activarse.
Para colmo, el martes 14 de diciembre, es decir 3 días después de la tragedia, de la pesadilla, ya se observó gran cantidad de basura fresca en las quebradas, reflejando que para muchos la vida de los demás no les importa.
Ya es hora de parar la mano y sancionar con todo el rigor de la Ley.
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