Expertas vulcanólogas coinciden en que la actividad eruptiva 'ascendente' del Sangay ha presentado picos desde el 2018. La actual es considerada "pequeña".
Los estruendos y vibraciones que se sintieron en la madrugada de este 31 de julio en Guayaquil, Samborondón, Salitre, entre otros cantones de Guayas, así como en Nabón y San Fernando de la provincia de Azuay, fueron originados por la actividad eruptiva del volcán Sangay, que está a 173 km de distancia de la urbe porteña.
Las condiciones atmosféricas, la dirección de los vientos hacia el suroccidente, contribuyeron a que el sonido de las 180 explosiones registradas en las últimas 24 horas del volcán llegara hasta Guayaquil y Santa Elena, explicó Patricia Mothes, investigadora en Geodinámica y Vulcanología del Instituto Geofísico (IG).
“En el día no se escucha, pero cuando está despejado, como anoche y en la madrugada, contribuye a que estas ondas acústicas, los sonidos, se trasladen más lejos”, añadió.
Silvia Vallejo, vulcanóloga de turno en el Instituto Geofísico, sostuvo que se puede considerar que la actividad superficial del volcán Sangay tiene tendencia “ascendente”, pero se podría catalogar como “pequeña” en comparación con otros episodios, en que han resultado afectados la movilidad, la agricultura, el espacio aéreo, entre otros.
El Universo


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